Lunática distancia
La distancia no se mide en kilómetros…
Se mide en todos los abrazos que no puedas dar cuando la otra persona tuvo un mal día.
En todas las veces que viviste algo increíble y lo primero que pensaste fue: “ojalá estuvieras aquí”.
Se mide en todos los “algún día”.
En los momentos que imaginaste compartiendo.
En los “ya llegué” que nunca deberían ser necesarios.
Porque la persona está. Puedes hablar con ella, escuchar su voz, ver su sonrisa en pantalla y sentir el amor pero aún así sentir que nada llena el vacío de que esa persona no esté fisicamente.
Nadie habla de lo mucho que se extrañan las cosas pequeñas.
Caminar al lado de alguien, tomarle la mano sin pensarlo, ver una película en el mismo sillón, estar juntxs.
Porque cuando encuentras a la persona correcta, la rutina deja de dar miedo. Al contrario. Empieza a convertirse en el lugar al que más quieres llegar.
Supongo que por eso la distancia pesa tanto… No porque haga más pequeño el amor, sino porque hace más grandes las ganas.
Y aunque siento mucho, digo poco hay días en los que quisiera poder acortar todos esos kilometros de un solo paso y mi único consuelo es que si alguien puede hacerte sentir tan cerca incluso estando tan lejos… imagina todo lo que podrán construir cuando, por fin, ya no exista la distancia.
Mi lunática te extraño mucho siempre.



Ame lo profundo que es este texto y todo lo que me hizo sentir, gracias por compartirlo
A veces lo que más se extraña no es la persona lejos, sino la persona que ya no habla estando a tu lado